jueves, 25 de junio de 2009

martes, 23 de junio de 2009

Video neozelandes acerca de la posición del flanker en el scrum.

El ABC del rugby

EL ABC DEL RUGBY
Autor: Eliseo Pérez
Adaptación: Juan A. Arenas
Fuente: U.A.R.

Quien como entrenador, no le pidió a sus jugadores, que hicieran “el ABC...”.
Seguramente en uno de esos días en que nada parecía salir bien, cuando todo se complicaba, invocamos, y hasta suplicamos, para que se “redujeran” las acciones a ese ABC.
Gracias a Dios, a ninguno de nuestros jugadores se le ocurrió interrogarnos, de que se trataba.
Deberíamos definirlo, no sólo para prevenirnos por si algún atrevido osara preguntarnos sobre el mismo, sino porque suena como el fundamento de algo...ese algo que tanto nos apasiona.
Equipo, unidades y jugadores, constituyen la estructura. Esa estructura es la que ejecuta el ABC.
Hagamos un juego nemotécnico.

Démosle al equipo la “A”, de Actitud y Aptitud.
Condiciones básicas, que seguramente todos pretendemos. La actitud es el querer y la aptitud es el poder. Si le viene a la memoria el decir popular que reza “querer es poder”, desestímelo inmediatamente; no es aplicable a nuestro Rugby.
Convengamos que “querer” es querer... que no es poco. Quien quiere tiene una parte del camino andado.
El que QUIERE y PUEDE es CAPAZ
El que QUIERE y NO PUEDE debe CAPACITARSE
El que PUEDE y NO QUIERE debe RECAPACITAR.
La distancia entre el querer y el poder se acorta a través del trabajo. El entrenamiento templa y capacita, trabaja sobre el corazón, la cabeza y el físico.
¿Por que la actitud y la aptitud como condiciones de equipo? Simple, porque la cadena se rompe por el eslabón más débil. La actitud y aptitud de un equipo no es la resultante de sumar la de sus integrantes, ni siquiera su media. La actitud y aptitud de un equipo la marca el más débil de sus jugadores. El mejor del mundo no cambia el destino de un equipo. Un equipo con fisuras en lo actitudnal o en su capacidad es vulnerable y su suerte depende del tiempo que tarden los
rivales en descubrirlo.

Démosle a las unidades o mini-unidades la “B” de Base de formación y Buen balón.
Entendemos por Base de formación, la plataforma de una melé(scrum), de un lateral(line),
la alineación en una salida, en la formación de los tres cuartos, etc., es decir, en las estructuras que hacen al lanzamiento del juego.
Pero también incluimos las estructuras que hacen al movimiento del juego. Las plataformas de maul y ruck, el “rombo” formado por el portador y sus apoyos externo, interno y axial, la célula defensiva sobre el punto de contacto. Los generadores, penetradores y señuelos, los tres de atrás, la organización defensiva, etc.
Definimos entonces, la Base de formación, como la estructura básica, estática o dinámica, necesaria para atacar con o por el balón. Incluye lo que comúnmente llamamos colocación, re-colocación y papeles funcionales.
Si su Base de formación es buena le resultará sencillo jugar Buenos balones, tanto en la obtención como en la utilización y la recuperación. El Buen balón es aquel que logra eficacia; el que se dispone rápidamente sobre el empuje de una formación, dando más y mejores opciones; el que logra “meterse” dentro del contrario con el debido apoyo, desestabilizándolo; el que mantiene “en juego” a más jugadores propios que contrarios, significando una clara ventaja; el que se le “roba” al contrario en una formación o en el juego general, porque le quita iniciativa y posibilidades.

Démosle a nuestros jugadores la “C” de Confianza y Concentración.
La Confianza es lo que potencia al jugador. Un jugador que confía en sus posibilidades es positivo. Claro que para generar esa confianza habrá entrenado a conciencia, trabajado en el gimnasio y llevado una vida de deportista; pero también el entrenador le habrá hecho saber que puede (empatía). Obviamente, los excesos son malos y esto le cabe a la confianza. El jugador confiado en su justa medida es aquel que se mantiene concentrado en el partido, siendo capaz de relajarse en los momentos de balón muerto.
Como todo el ABC, la concentración es una variable que se entrena. El buen entrenamiento la desarrolla.
La mirada en el balón es un buen comienzo. Generalmente el balón es la señal de todo. Quien reconoce la señal a tiempo, se mueve primero, se anticipa, llega antes, toma la iniciativa... y eso es una ventaja enorme.
En este punto, amigo entrenador, se dará cuenta de todo lo que tiene para entrenar, en pos que su equipo haga el ABC, lo básico, lo más sencillo. Por cierto, mostrar fácil lo difícil, sencillo lo complicado, es un buen método. Ir de lo global a lo particular, es el camino. Trabajar eficazmente es la receta Pero hay algo más.
Falta Ud., que como yo, como los jugadores, los otros entrenadores, árbitros, dirigentes, somos “Gente de Rugby”.

Démosle a la Gente de Rugby la “D” de Disciplina y Determinación.
Entendemos por Disciplina aquella alegre buena voluntad que ponemos para aportar lo mejor para lo mejor. Es muy pobre pensar que disciplina es solo orden y respeto... es eso y mucho más. Es entender que si vale la pena hacer algo, vale la pena hacerlo bien.
La disciplina como “alegre buena voluntad” está emparentada con la pertenencia. Cuando uno ha generado sentido de pertenencia está en condiciones de aportar: Cuando se siente satisfacción por aportar, se genera un orgullo, un orgullo bien entendido, el orgullo de pertenecer. Una división, un club, una Federación... un equipo con orgullo podrá sufrir desgracias o la peor de las
derrotas, pero siempre será un equipo.
Esa disciplina es el desinterés que debemos tener o, mejor dicho, el interés que debemos tener en que el bien general esté muy por encima de cualquier circunstancia personal.
Y en esto no hay lugar para excusas. Las miopías son perjudiciales. La visión que tengamos de nuestra pertenencia es determinante, y nuestra obligación, nuestra misión, es aportar al engrandecimiento del ámbito al que pertenecemos.
El entrenador de una división la de hacer grande su Club, los dirigentes del Club hacer grande su Unión, los de la Federación hacer grande el Rugby Nacional.
Y para ello es necesario la Determinación. El querer ser mejor. No solo procurándonos el conocimiento necesario, sino acatando las Reglas y despojándonos de egoísmos.
Lamento, amigo entrenador, que, si nos hemos puesto de acuerdo, a esta altura de su carrera se haya desayunado que al tan mentado ABC le faltaba una letra. Pero por otro lado, coincidiremos que es importante estar prevenido para dar respuesta.
ELISEO PEREZ.
ARTICULO APORTADO POR ALCIDES BORELLI.

Fuente:
http://ovalados.blogspot.com/2009/06/el-abc-del-rugby.html

lunes, 22 de junio de 2009

Galthie en Palos Verdes

Junio 22 - Este miércoles, a las 10, Fabien Galthie, actual asesor del staff técnico de Los Pumas dará una clínica para entrenadores en las instalaciones de Palos Verdes, sede del CEDAR Litoral, en la zona oeste de nuestra ciudad.
Galthie, ex capitán del seleccionado de Francia y considerado Mejor Jugador IRB en el 2002 viene dando esta serie de trabajos en diferentes uniones. Ya lo hizo en Buenos Aires, en las instalaciones del San Isidro Club y hoy por la tarde en en el Estadio Córdoba, en el Chateau Carreras, de la capital cordobesa.

Actitudes positivas en el rugby

Para leer a los mas chicos.......y a los no tan chicos tambien.

ACTITUDES POSITIVAS DEL JUGADOR DE RUGBY
La actitud la noche anterior al partido y la mañana previa
Los antiguos guerreros impusieron la tradición de "velar las armas" lanoche previa al combate, esto significa sentarse frente al fuego con todas las armas a la vista, simplemente conversando y mirando sus armas, las cuales iban a ser usadas en combate para defender su estandarte. En ese momento su mente estaba totalmente compenetrada con su próxima actuación y en la función que debería desarrollar al día siguiente. Lo mismo sucede en el juego del rugby, la noche previa al partido el jugador debe concentrarse en su juego, en las técnicas, en su desafío próximo y en como desarrollar entereza mental ante el compromiso de defender su camiseta contra el oponente que llega con las mismas intenciones.

Para ello recomendamos que el entrenador haga mucho hincapié en:
Su equipo (vestimenta adecuada, tacos y botas)
Su actitud mental (nervios, garra, motivación, grado de compromiso)
Su actitud física (estar preparado y no desesperado)
Su descanso
Su alimentación
Su función dentro del equipo
Existen diferentes formas para lograr una correcta predisposición hacia el juego aunque es recomendable juntarse a comer en familia la noche anterior y ver alguna película alentadora o inspiradora. Acostarse tempramo, desayunar bien y entretenerse sin nervios ni angustias, distendido y animado. Cuando la prueba es por la tarde, el desayuno será normal y el almuerzo anterior a la competición se tomará a cualquier hora, teniendo en cuenta el intervalo aconsejado de 3 horas antes del comienzo del partido.
Plan de hidratación:
Hidratarse antes del ejercicio:beber 2 vasos grandes de agua 2 hs. antes del ejercicio y 1 vaso 15' antes de la competición.
Hidratarse durante el ejercicio: la recomendación mínima de ingesta de agua es de 100 - 200 ml. cada 15 - 20'.
Hidratarse después del ejercicio: rehidratarse sin restricción, beber 3 vasos de agua cada ½ kg. de peso perdido por transpiración para favorecer la recuperación y eliminación de sustancias tóxicas acumuladas durante el ejercicio.

La actitud antes del partido
Todos pretendemos que previo al partido los jugadores estén ciento por ciento concentrados en lo que va a ocurrir. No siempre pasa. Por eso entendemos que una buena forma de incentivar esto es llegar al partido una hora y media antes del inicio del juego, llegar al campo donde se jugará, inspeccionar el estado del campo (aunque en realidad la importancia de esto es sentirse ya mentalmente dentro el campo) y entrar una hora antes al vestuario (ese es su lugar, con sus compañeros, con el olor al partido, con los ruidos de los tacos contra el suelo, sin ver otra cosa que su propia camiseta) en silencio, con disciplina y a las ordenes del capitán. Esta ceremonia logra concentración y motivación, dos factores fundamentales a la hora de desarrollar con excelencia la práctica del juego.

La actitud durante el partido
Sesenta minutos es el tiempo reglamentario de un partido de rugby; sesenta minutos es, entonces el desafío del jugador, sesenta minutos de placaje, carrera, posesión, recuperación, velocidad mental, concentración esfuerzo, sacrificio, unidad, compromiso, solidaridad, dientes apretados, visión clara del juego, motivación, reacción y entrega. Esta es la actitud que se espera de un gran jugador de rugby, todo lo demás puede esperar.
Es deber del entrenador hacer comprender esta responsabilidad a los jugadores que integran un equipo. Repetimos 60 minutos no quiere decir cincuenta y nueve, son sesenta minutos donde se decide el éxito o fracaso de un jugador y de un equipo. No queriendo decir con esto que éxito es ganar y fracaso es perder. Si un jugador y un equipo logran mantener durante sesenta minutos la actitud arriba mencionada, ha tenido éxito independientemente del resultado. Aunque es lógico que manteniendo esta actitud le costará mucho al rival ganar numéricamente.

La actitud al marcar un tanto
A lo largo de los años hemos visto cambiar las actitudes de los equipos al marcar tantos al rival. Históricamente los tantos no eran festejados con arranques futbolísticos, sino con respeto a quienes habían dejado la piel para impedir el ensayo de un contrario. Nuestra gran alegría estaba en marcar el tanto, no en el festejo. También ante esta correcta actitud evitábamos el riesgo de ser contrarrestados de la misma manera ya que nadie puede predecir el desenlace del juego, ni quien terminara victorioso y quien no. La historia no debe ser traicionada. No traicionemos la historia. Tratemos con respeto a quienes con hidalguía y valor defendieron con su integridad física su más preciado tesoro, su propia zona de ensayo.

La actitud ante la derrota
A nadie le gusta perder, es la esencia del ser humano. Pero lamentablemente en cualquier contienda deportiva existen tres resultados posibles, ganar, perder o empatar. No es importante desde lo actitudinal como termine el partido sino que lo importante es como lo asumo como integrante del equipo, la derrota.
Un gran jugador repetía que ante la derrota un jugador debe mantener su cabeza en alto, su espalda derecha, el pecho hacia afuera y saludar con valentía al rival que había logrado el triunfo. También decía que el rugby siempre da revancha y que la importancia de la actitud dentro del juego del rugby no residía en las veces que se ganó o perdió, sino la cantidad de veces que te levantas con más ímpetu después de cada derrota. No importa tanto cuantas veces te aplacan sino cuantas veces te vuelves a levantar.

La actitud ante el éxito
Honrar al oponente que tanto tuvo que batallar para mantenerse en pie.
Agradecer su entrega y valentía.
Humildad ante el resultado favorable
Servir con humildad a quien hizo posible nuestro triunfo
Estas son las actitudes con las cuales se debe formar un jugador de rugby de verdad, este es el criterio a adoptar despues de una victoria. Recuerden que los índices numéricos son cambiantes, lo que no cambia nunca es la actitud de quienes entienden el rugby como un medio formativo. Es obligación del entrenador hacer comprender este principio fundamental del juego del rugby y del hombre de rugby, la humildad forja un carácter de por vida.

La actitud ante la trampa
La honestidad es uno de los atributos más importantes que un entrenador de verdd debe transmitir a un jugador de rugby. En los antiguos juegos griegos todo participante que rompiera las reglas o tratara de sobornar al juez tenía que pagar una multa y se le obligaba a esculpir una estatua de sí mismo, inscribiendo en ella su nombre y la naturaleza de su ofensa.
A tales estatuas se las conocía como zanes. Tal vez lo más notable de los juegos de la antigüedad es que a lo largo de mil años se esculpieron solo 13 zanes. Sin embargo existen otras formas de ser honestos en el deporte que van más allá de las trampas. En el golf hay una regla que dice que se descalificará al jugador que falsifique su tarjeta o no la entregue firmada. En una ocasión el conocido golfista Gary Player entrego una tarjeta sin firmar y fue descalificado. Los periodistas preguntaron si no había ningún juez cerca que le recordará firmar y el contestó:
"Mi amigo, hay ciertas responsabilidades en la vida que uno no puede hacer descansar sobre los hombros de otros. El responsable de firmar era yo, y ahora debo pagar las consecuencias"
Demostrar como los valores de la honradez y lealtad superan a la humillación de la trampa son responsabilidades del entrenador.

La actitud hacia el rival
Sabemos que este es un juego de conjunto que cuenta con algunos elementos para poder ser realizado. Uno es el arbitro que puede no estar, otra es el campo que también puede faltar, otro es la pelota que podemos conseguir hacerla nosotros mismos y la última es el adversario que es irremplazable, no podemos jugar al rugby sin un equipo oponente; de manera que nuestra actitud hacia el debe ser siempre de agradecimiento por permitirnos compartir un juego tan apasionante.
Agradecer al rival significa honrarlo con nuestro juego, con nuestra tenacidad, con nuestra valentía. También honrar a nuestro oponente significa dar el 110 % de nuestra capacidad al logro de un partido brillante. Honrar a nuestro adversario significa, también, no tener lástima o compasión a la hora de ser duros, significa marcar la mayor cantidad de puntos posibles, significa luchar cada pelota como si fuera la última, significa no bajar los brazos si el partido se escapa en el tanteador. Honrar a nuestro adversario significa tener humildad ante el éxito y dientes apretados ante la derrota. Honrar significa respetar y hacerse respetar, en cada placaje, en cada melé, en cada touche, en cada ruck o en cada maul. Honrar es agradecer la deferencia de jugar con nosotros. Honrar significa hacer lo correcto en cada momento.
No es honrar al adversario hacer cosas que están fuera del camino de acercarnos a nuestro objetivo, eso es tratarlo como inferior, y eso definitivamente, no es honrar al oponente.

La actitud durante el tercer tiempo
...Dicen que el tercer tiempo nació en Irlanda, cuando Fergus W. Flannagan, capitán del Mulligham School, después de un partido con le Farm College del mismo pueblo, invitó a Dermon O´Flaherty y su equipo a festejar con una copa la amistad y lealtad que se había forjado a través de la pasión por el juego que estaba en sus comienzos y necesitaba de la participación de todos. Si bien es una hipótesis, en el fondo el origen tiene que haber sido compartir una copa entre amigos después de haber luchado lealmente en el campo de juego. El tercer tiempo entonces, interesa a gente que comparte y participa de este juego, y lo vive como medio para ser mejor persona, gente que le interesa al otro. Así de simple.
...Es decir, el tercer tiempo es un lugar de encuentro, de gente de rugby. Un medio para relacionarse y divertirse, que al igual que el juego, se enseña, se aprende y se educa desde infantiles, y se sostiene desde el plantel superior y hasta los veteranos.
De forma tal que la actitud del jugador en el tercer tiempo debe ser:
Llegar temprano
Servir a su rival antes que a sí mismo
Atender a todos
Poner onda y buen rollo
Estar a disposición de las necesidades de todos
Irse lo más tarde posible
Indudablemente esto es aplicable tanto al jugador como al entrenador, siendo importante que el entrenador no solo lo predique sino también lo practique.

Fuente:
http://ovalados.blogspot.com/2009/06/articulo-acercado-por-alcides-borelli.html