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lunes, 31 de agosto de 2009

Del otro lado del alambre

Gentileza de Juanqui Caldani

“DEL OTRO LADO DEL ALAMBRE, POR FAVOR”

Mario Barandiaran

A través de los años que llevo viendo rugby en todas sus divisiones, observo actitudes que me parecen reprochables en el rugby. Me refiero a los entrenadores, padres y simpatizantes que se pasan todo el partido dándole indicaciones a los jugadores cuando estos están intentando desarrollar su juego. Seguramente quienes tienen esta actitud los hacen con toda su buena voluntad creyendo que de esta manera lograran mejorar el juego de sus jugadores.

Pero en realidad en realidad estoy convencidos que el efecto es justamente inverso.

Tengo siempre en mi memoria una frase de Carlos Salvador Bilardo cuando dirigía el Seleccionado Nacional Argentino. En su etapa preparatoria jugando frente a Suiza en una determinada jugada se le acerca a Néstor Clausen y le pregunta porque motivo realizó la jugada que había hecho. La respuesta del jugador fue –“pensé que era lo más adecuado” – a lo que el técnico replicó – “Ud. no piense, eso lo hago yo, dedíquese a jugar “.

Cuando observo partidos de rugby y veo la actitud de los entrenadores gritando sobre la línea de cal a sus jugadores siempre me viene a la memoria la charla ente Clausen y Bilardo.

Queda la sensación que debemos, además de saber rugby, tener que demostrarlo en los partidos arengando a nuestros jugadores como si ellos no fueran lo suficientemente inteligentes como para poder buscar soluciones a los problemas que el juego les está planteando.

La actitud del entrenador al costado de la cancha dando permanentemente indicaciones provoca en el jugador un efecto nocivo porque el comportamiento policíaco que este ejerce, lo priva del aprendizaje que un partido le brinda y “retrasa” su desarrollo. El jugador se limita a obedecer órdenes todo el tiempo con el temor que si no cumple puede ser cambiado o no jugar el próximo partido.

El jugador de rugby está dentro de una cancha por muchos motivos: el enorme placer que le da jugar rugby; por sus condiciones básicas y su compromiso por el juego; por los conocimientos que tiene y que debe aplicarlos para jugar bien. En resumidas cuentas, qué sabe del juego y como actúa en consecuencia. Todos estos atributos no deben ser avasallados por el entrenador dando órdenes permanentemente desde afuera haciendo que las capacidades del jugador queden en nada.

Claro que la pregunta que se estarán haciendo es que para que sirve un entrenador? Y la respuesta es que para muchas cosas pero en el caso exclusivo del juego debería ser el generador de estrategias para que puedan ser ejecutadas por los jugadores, así de simple son obstruir la audacia, creatividad e inspiración de los ellos. Todo esto debe ser desarrollado los días del entrenamiento, entendiendo que durante el desarrollo del partido todo tiene que haber estado hecho con anterioridad y que la función en ese momento es la de ser un gran observador para poder detectar los problemas que el juego le están proponiendo al equipo y que éste no puede resolver.

Durante el desarrollo del partido es factible dar alguna indicación a un jugador o a otro, pero esta indicación debe surgir de un análisis racional que difícilmente pueda hacerse pegado a la línea de cal.

Dos reflexiones escritas por Roberto Perfumo: “1) Es importante entender que los equipos que deseen jugar a bien, deben jugar solamente versus sus adversarios ocasionales y no contra su propio entrenador y 2) los entrenadores deben comprender que ellos no juegan, ni tocan la pelota aunque la tentación sea muy fuerte. Esto los ayudará a pensar mejor durante el partido”.

Probablemente si logramos con el aporte de todos que podamos observar los partidos “del otro lado del alambre” estaremos cumpliendo con lo establecido por el reglamento de competencias pero mucho más importante que eso es que seguiremos colaborando con la formación de nuestros jugadores con decisiones propias.

jueves, 9 de julio de 2009

El Eje Físico

Estimados coaches, en esta ocasión les presentamos el resumen de lo expuesto por parte de "Paco" Meyrelles y el profesor "Nacho" Fernández Madero con respecto al eje físico.
Gentileza de Rafael Maratea -San Isidro Club-


"Todos los conceptos que hoy digamos y las conclusiones a las cuales lleguemos pierden valor si no logramos entusiasmar a los jugadores. Toda la parte científica y técnica no tiene sentido si lo principal, que es el entusiasmo, no llega a incorporarse en los chicos".- Profesor "Nacho" Fernández Madero -


"Paco" Meyrelles
Nosotros vemos a la parte física como una porción del todo, el entrenamiento es todo, la parte física, la parte técnica y la parte mental y sería una locura dejar por separado del entrenamiento al aspecto físico, como algo diferente ó con menos importancia que el resto. Muchas veces hacemos entrenamiento técnico y nos olvidamos que también es ejercicio físico, por lo que tenemos que tener en cuenta las cargas y sobre cargas, las pausas, los tiempos, las distancias; es decir el cuerpo del jugador.

SISTEMAS ENERGETICOS

Aeróbico: Es todo lo que se haga sin deuda de oxigeno, sin cansancio, equilibrado, rítmico, con intensidad básica, con una frecuencia cardiaca entre 120 y 180 pulsaciones por minuto. Quienes más utilizan este entrenamiento y lo utilizan en un partido son los fordwards.

Anaeróbica: Trabajan con deuda de oxigeno, donde debemos parar para recuperarse. Son los backs quienes necesitan trabajar de esta forma ya que producen gran intensidad de movimientos en un periodo corto de tiempo y luego paran y se recuperan (scrum / line out)

Láctico: Después de 15 / 20 segundos comenzamos a producir ácido láctico como desecho de energía

Aláctico: Aparece cuando desarrollamos gran intensidad de movimientos, pero no producimos ácido láctico

De todas formas decimos que lo aeróbico es la base de lo anaeróbico, por eso la primer parte del año trabajamos mucho y con intensidad la parte aeróbica de los jugadores., todo esto para llegar al ideal que es lo anaeróbico / aláctico.

El ácido láctico aparece luego de 15/ 20 segundos de esfuerzo e intensidad, por eso no se trabaja en chicos ya que puede traer problemas físicos posteriores. los chicos necesitan desarrollar la parte aeróbica. Desarrollado por intermedio de ejercicios de baja carga intensiva, pausados, con ritmo pero no esforzando en demasía.

Viendo los partidos internacionales y también los juveniles, vemos que no llega a producirse ácido láctico, ya que lo realmente jugado, el esfuerzo invertido, rara vez llega a sobre pasar los 40 segundos de intensidad, se corta antes.
Es muy difícil que en nuestro rugby el jugador vaya de esfuerzo en esfuerzo constantemente.
Los ejercicios desarrollados en forma lenta, con poca pausa y largo tiempo desarrolla la capacidad anaeróbica.
Ejercicios a velocidad con cierto grado de recuperación general energía alactica.
Y como en el rugby trabajamos mucho sobre la coordinación (pases, agrupamientos, desplazamientos) no puedo hacerlo si los jugadores están cansados física y mentalmente (producto del ácido láctico)
Pausas de recuperación:

30 segundos = 50 %
1 minuto = 90 %
3 minutos = 100 %
Debemos entender que existen pausas activas y pausas pasivas, siendo convenientes las activas pasando trotando de lado, trotando despacio. Al contrario la pausa pasiva es no hacer nada.
Si hago un entrenamiento a máxima velocidad, sin pausas, corro riesgo de hacer que el jugador pase a la fase láctica y o que sería peor es que podemos terminar haciendo un ejercicio aeróbico con el que a largo tiempo provoco que el jugador se vuelva más lento en lugar demás rápido, que eso que en definitiva estamos buscando.
CUALIDADES FISICAS

Resistencia: Desarrollo capacidad aeróbica (baja intensidad mayor volumen) y anaeróbica (máxima intensidad y poco volumen.
De las capacidades aeróbicas podemos encontrar un ritmo cardiaco de 180 / 190 pulsaciones, máximo consumo de oxigeno, el súper aeróbico con menor intensidad ( 160 pulsaciones) y el sub. aeróbico o regenerativo que es mucho más bajo todavía en intensidad.
Fuerza: donde encontramos la fuerza de resistencia, la fuerza máxima y la fuerza explosiva o potencia
Velocidad: Encontramos la velocidad de reacción (inicio de carrera), velocidad de aceleración (lanzado llegando a máxima velocidad) y velocidad gestual (velocidad de pase. Para desarrollar los distintos tipos de velocidad debemos cambiar los estímulos (visuales, auditivos) provocando así reacciones diferentes (Gritar ¡juego!, hacer mover la pelota, etc.)
Flexibilidad: Elongación (músculos) y movilidad articular (articulaciones)
Elongación ideal = 1 minuto por grupo muscular
Elongación que sirve de algo = 10 segundos por grupo muscular
Edad importante: 12, 13, 14 años de edad ya que allí es donde pegan el estirón.
En los mas chicos tengamos presentes que la elongación, además de prevenir lesiones mejora la velocidad, la fuerza y la potencia. Además de trabajar con la economía del movimiento, es decir correr mejor con menor cansancio.

"Nacho" Fernández Madero
PENSEMOS EN LO IDEAL, ACTUEMOS CON LO REAL

Organización de la practica

Coordinar con le preparador físico para no superponer actividades.

Entrada en calor

1) Trabajamos sobre la movilidad articular, cuando hacemos girar loa hombros, si bien estamos elongando los músculos, lo que verdaderamente hacemos es trabajar sobre las articulaciones de los hombros para mejorar su desempeño.

2) Trote de 5 minutos. Aeróbico para subir lentamente las pulsaciones y aumentar la temperatura corporal.

3) Abdominales y flexiones

4) Elongación de 3 minutos.

5) Mayor intensidad para despertar la fase alactica (mas velocidad)

Entrenamiento con la pelota: es para aprovechar el tiempo mezclando lo físico con lo técnico

Rapidez y velocidad

Cada ser humano tiene fibras, estas fibras pueden ser de contracción rápida o lenta, depende la cantidad de cada una de estas fibras que posea un jugador, va a ser más rápido o más lento. No es rápido quien quiere sino quien puede.

"El más veloz no siempre es el mas rápido sino el que llega primero". Profesor "Nacho" F. Madero

Colegios

Nunca enfrentemos el club con el colegio porque el que pierde es el chico, actuemos en conjunto y ayudemos para que el chico esté siempre entusiasmado. Si tiene un torneo en el colegio no le demos demasiada carga, ayudémosle a recuperarse. No hagamos decidir, démosle la oportunidad de hacer las dos cosas, alternando, no lo limitemos.

Gentileza de Rafael Maratea -San Isidro Club-

miércoles, 8 de julio de 2009

Sobre Rugby Juvenil (del curso de coaching del SIC)

En el marco de la novena jornada de coaching organizada por el San Isidro Club disertó José "Caña" del Campo. El rugby juvenil agradecido.
Gentileza de RAFAEL MARATEA

Amigos entrenadores, estuvimos junto a José "Caña" Del Campo compartiendo algunos conceptos de la enseñanza en el rugby juvenil. Estas son algunas de las ideas que nos brindó:
El rugby es un medio para muchas cosas, para divertirse, para aprender, para hacer amigos, etc., pero también es un medio para formar hombres, y aquí nace la tarea social del rugby y es donde tiene gran importancia el coach.

Nuestros hijos son nuestros hijos pero también son hijos de nuestro ambiente, y cuanto mas se acerque a los valores éticos de nuestro medio, mejor habrá sido la tarea del entrenador.

El coach de adolescentes tiene el poder de influenciar, mucho más que sus profesores y en algunos casos hasta más que los padres, por eso es que el entrenador tiene tanto poder en los chicos. Puede inculcar valores ó disvalores, incluso cuando el padre no puede. Lo podemos hacer drogadicto o no; le podemos decir "toma esta pastilla y vas a jugar mejor", y el chico casi siempre lo va a hacer. Lo podemos hacer alcohólico o no, depende de lo que vea y escuche en el tercer tiempo o como nos comportemos en las fiestas y lo que le permitamos. el rol del entrenador toma forma cuando le inculca que, con todo su ser, puede ser mejor en una cancha de rugby y todo esto desde una palabra que a veces se deja de lado o se interpreta como débil: El Amor.

No importa salir campeón, sino el trayecto que tuviste que transitar para lograrlo. Existen trofeos de cartón y trofeos de vida, ganar solo un campeonato si no esta sustentado en enseñanza y ética no tiene mayor valor que gritar, dar la vuelta olímpica, tirarse a la pileta y nada más.

Debemos orientar el esfuerzo hacia todos los aspectos de la vida del jugador. Cuando termina el entrenamiento a las nueve ó diez de la noche, ¿Qué hacés?, porque mañana tenés prueba de física, entonces te vas a dormir cansado, o te quedas estudiando para que TODO salga bien?.

La mayoría de los jugadores son parejos, pero solo llega a primera división aquellos que están dispuestos a hacer el esfuerzo por lograrlo. Todos quieren llegar a jugar en primera pero solo lo logran quienes se esfuerzan en todos los aspectos de su vida y se comprometen a lograrlo.

El hombre contemporáneo no quiere que le digan lo que tienen que hacer, quiere que le muestren el camino. Aquí el entrenador debe ser coherente entre lo que dice y hace, toda con transparencia y utilizando la rotación matemática para que al final del año todos hayan jugado la misma cantidad de tiempo de rugby. Al igual que en los entrenamientos debemos mezclar a todos los jugadores para que los más débiles aprendan de los mas fuertes. No hay mejor entrenador que el buen jugador.

Para ello debemos involucrarnos con todos los jugadores, conociéndolos dentro y fuera del rugby. Conversar con ellos aunque sea mas placentero conversar con nuestro con-equiper.

LAS IDEAS DEL CAÑA

Si me pregunta a mí como empezaría una practica de juveniles, les diría que en la medida de las posibilidades y la cantidad de pelotas, lo haría uno contra uno.

Somos entrenadores que transmitimos valores.

El contacto es apasionante, porque esta directamente involucrado en este juego. Hacer perder el miedo al contacto y al error de no cumplir con los lineamientos básicos de este juego.

Muchas veces el jugador pasa la pelota por miedo al contacto.

El entrenador debe "desarmar" el juego y a partir de allí armar su propia practica.

La diferencia entre un jugador que recién comienza y uno de nivel internacional en cuanto al entrenamiento puede ser la intensidad, ya que el resto es igual..., básicamente es pulir detalles.

Estar atentos y prepararnos.

Los Martes debemos hacer un análisis del partido anterior con le fin de desarmar el juego y planificar la practica.

PARA MEJORAR EL JUEGO DEBEMOS DESARMARLO Y ANALIZARLO
IR AUMENTANDO EL GRADO DE OPOSICIÓN
NO HACER NADA SIN PENSAR (debería ser la frase del rugby actual)
CUANTO MAS RÁPIDO PIENSES Y MAS RÁPIDO EJECUTES, MEJOR JUGADOR VAS A SER.
El jugador del San Isidro Club debe ser un jugador fino en cuanto a destrezas individuales y habilidades, ya que no estamos dotados de gran tamaño, no somos "farmers", todo esto sin perder la dureza característica de este juego, tenemos jugadores que son estudiantes y oficinistas, no tenemos labradores, entonces debemos crecer en técnica y habilidad.

Cuando el jugador ve que vos lo estás invitando a recorrer un camino que él puede recorrer y que a medida que lo va transitando va evolucionando cada vez más, te presta más atención, tenés poder.

En tiempos de crisis debemos aferrarnos a nuestros principios éticos, sabiendo que competimos contra lo contrario de esos principios; El BAR, GRAN HERMANO, EL AGUANTE, PORNOGRAFIA en Internet, etc.

Si querés tener la pared llena de cuadros y trofeos, nunca entrenés un equipo para ganar un partido o un campeonato.

Si como entrenador hicimos las cosas bien el equipo va pasar por tres etapas:

La primera es la del jugador individualista, la segunda la del equipo y la tercera la del individuo que juega asociado a sus otros catorce compañeros. sin duda llegar a esto es haber hecho las cosas bien.

Si hiciste las cosas mal, los jugadores te lo vana hacer saber inmediatamente, sin tener en cuenta si sos un buen o mal entrenador.

EL COACH SIEMPRE VA A SER FORMADOR DE PERSONAS

martes, 23 de junio de 2009

El ABC del rugby

EL ABC DEL RUGBY
Autor: Eliseo Pérez
Adaptación: Juan A. Arenas
Fuente: U.A.R.

Quien como entrenador, no le pidió a sus jugadores, que hicieran “el ABC...”.
Seguramente en uno de esos días en que nada parecía salir bien, cuando todo se complicaba, invocamos, y hasta suplicamos, para que se “redujeran” las acciones a ese ABC.
Gracias a Dios, a ninguno de nuestros jugadores se le ocurrió interrogarnos, de que se trataba.
Deberíamos definirlo, no sólo para prevenirnos por si algún atrevido osara preguntarnos sobre el mismo, sino porque suena como el fundamento de algo...ese algo que tanto nos apasiona.
Equipo, unidades y jugadores, constituyen la estructura. Esa estructura es la que ejecuta el ABC.
Hagamos un juego nemotécnico.

Démosle al equipo la “A”, de Actitud y Aptitud.
Condiciones básicas, que seguramente todos pretendemos. La actitud es el querer y la aptitud es el poder. Si le viene a la memoria el decir popular que reza “querer es poder”, desestímelo inmediatamente; no es aplicable a nuestro Rugby.
Convengamos que “querer” es querer... que no es poco. Quien quiere tiene una parte del camino andado.
El que QUIERE y PUEDE es CAPAZ
El que QUIERE y NO PUEDE debe CAPACITARSE
El que PUEDE y NO QUIERE debe RECAPACITAR.
La distancia entre el querer y el poder se acorta a través del trabajo. El entrenamiento templa y capacita, trabaja sobre el corazón, la cabeza y el físico.
¿Por que la actitud y la aptitud como condiciones de equipo? Simple, porque la cadena se rompe por el eslabón más débil. La actitud y aptitud de un equipo no es la resultante de sumar la de sus integrantes, ni siquiera su media. La actitud y aptitud de un equipo la marca el más débil de sus jugadores. El mejor del mundo no cambia el destino de un equipo. Un equipo con fisuras en lo actitudnal o en su capacidad es vulnerable y su suerte depende del tiempo que tarden los
rivales en descubrirlo.

Démosle a las unidades o mini-unidades la “B” de Base de formación y Buen balón.
Entendemos por Base de formación, la plataforma de una melé(scrum), de un lateral(line),
la alineación en una salida, en la formación de los tres cuartos, etc., es decir, en las estructuras que hacen al lanzamiento del juego.
Pero también incluimos las estructuras que hacen al movimiento del juego. Las plataformas de maul y ruck, el “rombo” formado por el portador y sus apoyos externo, interno y axial, la célula defensiva sobre el punto de contacto. Los generadores, penetradores y señuelos, los tres de atrás, la organización defensiva, etc.
Definimos entonces, la Base de formación, como la estructura básica, estática o dinámica, necesaria para atacar con o por el balón. Incluye lo que comúnmente llamamos colocación, re-colocación y papeles funcionales.
Si su Base de formación es buena le resultará sencillo jugar Buenos balones, tanto en la obtención como en la utilización y la recuperación. El Buen balón es aquel que logra eficacia; el que se dispone rápidamente sobre el empuje de una formación, dando más y mejores opciones; el que logra “meterse” dentro del contrario con el debido apoyo, desestabilizándolo; el que mantiene “en juego” a más jugadores propios que contrarios, significando una clara ventaja; el que se le “roba” al contrario en una formación o en el juego general, porque le quita iniciativa y posibilidades.

Démosle a nuestros jugadores la “C” de Confianza y Concentración.
La Confianza es lo que potencia al jugador. Un jugador que confía en sus posibilidades es positivo. Claro que para generar esa confianza habrá entrenado a conciencia, trabajado en el gimnasio y llevado una vida de deportista; pero también el entrenador le habrá hecho saber que puede (empatía). Obviamente, los excesos son malos y esto le cabe a la confianza. El jugador confiado en su justa medida es aquel que se mantiene concentrado en el partido, siendo capaz de relajarse en los momentos de balón muerto.
Como todo el ABC, la concentración es una variable que se entrena. El buen entrenamiento la desarrolla.
La mirada en el balón es un buen comienzo. Generalmente el balón es la señal de todo. Quien reconoce la señal a tiempo, se mueve primero, se anticipa, llega antes, toma la iniciativa... y eso es una ventaja enorme.
En este punto, amigo entrenador, se dará cuenta de todo lo que tiene para entrenar, en pos que su equipo haga el ABC, lo básico, lo más sencillo. Por cierto, mostrar fácil lo difícil, sencillo lo complicado, es un buen método. Ir de lo global a lo particular, es el camino. Trabajar eficazmente es la receta Pero hay algo más.
Falta Ud., que como yo, como los jugadores, los otros entrenadores, árbitros, dirigentes, somos “Gente de Rugby”.

Démosle a la Gente de Rugby la “D” de Disciplina y Determinación.
Entendemos por Disciplina aquella alegre buena voluntad que ponemos para aportar lo mejor para lo mejor. Es muy pobre pensar que disciplina es solo orden y respeto... es eso y mucho más. Es entender que si vale la pena hacer algo, vale la pena hacerlo bien.
La disciplina como “alegre buena voluntad” está emparentada con la pertenencia. Cuando uno ha generado sentido de pertenencia está en condiciones de aportar: Cuando se siente satisfacción por aportar, se genera un orgullo, un orgullo bien entendido, el orgullo de pertenecer. Una división, un club, una Federación... un equipo con orgullo podrá sufrir desgracias o la peor de las
derrotas, pero siempre será un equipo.
Esa disciplina es el desinterés que debemos tener o, mejor dicho, el interés que debemos tener en que el bien general esté muy por encima de cualquier circunstancia personal.
Y en esto no hay lugar para excusas. Las miopías son perjudiciales. La visión que tengamos de nuestra pertenencia es determinante, y nuestra obligación, nuestra misión, es aportar al engrandecimiento del ámbito al que pertenecemos.
El entrenador de una división la de hacer grande su Club, los dirigentes del Club hacer grande su Unión, los de la Federación hacer grande el Rugby Nacional.
Y para ello es necesario la Determinación. El querer ser mejor. No solo procurándonos el conocimiento necesario, sino acatando las Reglas y despojándonos de egoísmos.
Lamento, amigo entrenador, que, si nos hemos puesto de acuerdo, a esta altura de su carrera se haya desayunado que al tan mentado ABC le faltaba una letra. Pero por otro lado, coincidiremos que es importante estar prevenido para dar respuesta.
ELISEO PEREZ.
ARTICULO APORTADO POR ALCIDES BORELLI.

Fuente:
http://ovalados.blogspot.com/2009/06/el-abc-del-rugby.html

lunes, 22 de junio de 2009

Actitudes positivas en el rugby

Para leer a los mas chicos.......y a los no tan chicos tambien.

ACTITUDES POSITIVAS DEL JUGADOR DE RUGBY
La actitud la noche anterior al partido y la mañana previa
Los antiguos guerreros impusieron la tradición de "velar las armas" lanoche previa al combate, esto significa sentarse frente al fuego con todas las armas a la vista, simplemente conversando y mirando sus armas, las cuales iban a ser usadas en combate para defender su estandarte. En ese momento su mente estaba totalmente compenetrada con su próxima actuación y en la función que debería desarrollar al día siguiente. Lo mismo sucede en el juego del rugby, la noche previa al partido el jugador debe concentrarse en su juego, en las técnicas, en su desafío próximo y en como desarrollar entereza mental ante el compromiso de defender su camiseta contra el oponente que llega con las mismas intenciones.

Para ello recomendamos que el entrenador haga mucho hincapié en:
Su equipo (vestimenta adecuada, tacos y botas)
Su actitud mental (nervios, garra, motivación, grado de compromiso)
Su actitud física (estar preparado y no desesperado)
Su descanso
Su alimentación
Su función dentro del equipo
Existen diferentes formas para lograr una correcta predisposición hacia el juego aunque es recomendable juntarse a comer en familia la noche anterior y ver alguna película alentadora o inspiradora. Acostarse tempramo, desayunar bien y entretenerse sin nervios ni angustias, distendido y animado. Cuando la prueba es por la tarde, el desayuno será normal y el almuerzo anterior a la competición se tomará a cualquier hora, teniendo en cuenta el intervalo aconsejado de 3 horas antes del comienzo del partido.
Plan de hidratación:
Hidratarse antes del ejercicio:beber 2 vasos grandes de agua 2 hs. antes del ejercicio y 1 vaso 15' antes de la competición.
Hidratarse durante el ejercicio: la recomendación mínima de ingesta de agua es de 100 - 200 ml. cada 15 - 20'.
Hidratarse después del ejercicio: rehidratarse sin restricción, beber 3 vasos de agua cada ½ kg. de peso perdido por transpiración para favorecer la recuperación y eliminación de sustancias tóxicas acumuladas durante el ejercicio.

La actitud antes del partido
Todos pretendemos que previo al partido los jugadores estén ciento por ciento concentrados en lo que va a ocurrir. No siempre pasa. Por eso entendemos que una buena forma de incentivar esto es llegar al partido una hora y media antes del inicio del juego, llegar al campo donde se jugará, inspeccionar el estado del campo (aunque en realidad la importancia de esto es sentirse ya mentalmente dentro el campo) y entrar una hora antes al vestuario (ese es su lugar, con sus compañeros, con el olor al partido, con los ruidos de los tacos contra el suelo, sin ver otra cosa que su propia camiseta) en silencio, con disciplina y a las ordenes del capitán. Esta ceremonia logra concentración y motivación, dos factores fundamentales a la hora de desarrollar con excelencia la práctica del juego.

La actitud durante el partido
Sesenta minutos es el tiempo reglamentario de un partido de rugby; sesenta minutos es, entonces el desafío del jugador, sesenta minutos de placaje, carrera, posesión, recuperación, velocidad mental, concentración esfuerzo, sacrificio, unidad, compromiso, solidaridad, dientes apretados, visión clara del juego, motivación, reacción y entrega. Esta es la actitud que se espera de un gran jugador de rugby, todo lo demás puede esperar.
Es deber del entrenador hacer comprender esta responsabilidad a los jugadores que integran un equipo. Repetimos 60 minutos no quiere decir cincuenta y nueve, son sesenta minutos donde se decide el éxito o fracaso de un jugador y de un equipo. No queriendo decir con esto que éxito es ganar y fracaso es perder. Si un jugador y un equipo logran mantener durante sesenta minutos la actitud arriba mencionada, ha tenido éxito independientemente del resultado. Aunque es lógico que manteniendo esta actitud le costará mucho al rival ganar numéricamente.

La actitud al marcar un tanto
A lo largo de los años hemos visto cambiar las actitudes de los equipos al marcar tantos al rival. Históricamente los tantos no eran festejados con arranques futbolísticos, sino con respeto a quienes habían dejado la piel para impedir el ensayo de un contrario. Nuestra gran alegría estaba en marcar el tanto, no en el festejo. También ante esta correcta actitud evitábamos el riesgo de ser contrarrestados de la misma manera ya que nadie puede predecir el desenlace del juego, ni quien terminara victorioso y quien no. La historia no debe ser traicionada. No traicionemos la historia. Tratemos con respeto a quienes con hidalguía y valor defendieron con su integridad física su más preciado tesoro, su propia zona de ensayo.

La actitud ante la derrota
A nadie le gusta perder, es la esencia del ser humano. Pero lamentablemente en cualquier contienda deportiva existen tres resultados posibles, ganar, perder o empatar. No es importante desde lo actitudinal como termine el partido sino que lo importante es como lo asumo como integrante del equipo, la derrota.
Un gran jugador repetía que ante la derrota un jugador debe mantener su cabeza en alto, su espalda derecha, el pecho hacia afuera y saludar con valentía al rival que había logrado el triunfo. También decía que el rugby siempre da revancha y que la importancia de la actitud dentro del juego del rugby no residía en las veces que se ganó o perdió, sino la cantidad de veces que te levantas con más ímpetu después de cada derrota. No importa tanto cuantas veces te aplacan sino cuantas veces te vuelves a levantar.

La actitud ante el éxito
Honrar al oponente que tanto tuvo que batallar para mantenerse en pie.
Agradecer su entrega y valentía.
Humildad ante el resultado favorable
Servir con humildad a quien hizo posible nuestro triunfo
Estas son las actitudes con las cuales se debe formar un jugador de rugby de verdad, este es el criterio a adoptar despues de una victoria. Recuerden que los índices numéricos son cambiantes, lo que no cambia nunca es la actitud de quienes entienden el rugby como un medio formativo. Es obligación del entrenador hacer comprender este principio fundamental del juego del rugby y del hombre de rugby, la humildad forja un carácter de por vida.

La actitud ante la trampa
La honestidad es uno de los atributos más importantes que un entrenador de verdd debe transmitir a un jugador de rugby. En los antiguos juegos griegos todo participante que rompiera las reglas o tratara de sobornar al juez tenía que pagar una multa y se le obligaba a esculpir una estatua de sí mismo, inscribiendo en ella su nombre y la naturaleza de su ofensa.
A tales estatuas se las conocía como zanes. Tal vez lo más notable de los juegos de la antigüedad es que a lo largo de mil años se esculpieron solo 13 zanes. Sin embargo existen otras formas de ser honestos en el deporte que van más allá de las trampas. En el golf hay una regla que dice que se descalificará al jugador que falsifique su tarjeta o no la entregue firmada. En una ocasión el conocido golfista Gary Player entrego una tarjeta sin firmar y fue descalificado. Los periodistas preguntaron si no había ningún juez cerca que le recordará firmar y el contestó:
"Mi amigo, hay ciertas responsabilidades en la vida que uno no puede hacer descansar sobre los hombros de otros. El responsable de firmar era yo, y ahora debo pagar las consecuencias"
Demostrar como los valores de la honradez y lealtad superan a la humillación de la trampa son responsabilidades del entrenador.

La actitud hacia el rival
Sabemos que este es un juego de conjunto que cuenta con algunos elementos para poder ser realizado. Uno es el arbitro que puede no estar, otra es el campo que también puede faltar, otro es la pelota que podemos conseguir hacerla nosotros mismos y la última es el adversario que es irremplazable, no podemos jugar al rugby sin un equipo oponente; de manera que nuestra actitud hacia el debe ser siempre de agradecimiento por permitirnos compartir un juego tan apasionante.
Agradecer al rival significa honrarlo con nuestro juego, con nuestra tenacidad, con nuestra valentía. También honrar a nuestro oponente significa dar el 110 % de nuestra capacidad al logro de un partido brillante. Honrar a nuestro adversario significa, también, no tener lástima o compasión a la hora de ser duros, significa marcar la mayor cantidad de puntos posibles, significa luchar cada pelota como si fuera la última, significa no bajar los brazos si el partido se escapa en el tanteador. Honrar a nuestro adversario significa tener humildad ante el éxito y dientes apretados ante la derrota. Honrar significa respetar y hacerse respetar, en cada placaje, en cada melé, en cada touche, en cada ruck o en cada maul. Honrar es agradecer la deferencia de jugar con nosotros. Honrar significa hacer lo correcto en cada momento.
No es honrar al adversario hacer cosas que están fuera del camino de acercarnos a nuestro objetivo, eso es tratarlo como inferior, y eso definitivamente, no es honrar al oponente.

La actitud durante el tercer tiempo
...Dicen que el tercer tiempo nació en Irlanda, cuando Fergus W. Flannagan, capitán del Mulligham School, después de un partido con le Farm College del mismo pueblo, invitó a Dermon O´Flaherty y su equipo a festejar con una copa la amistad y lealtad que se había forjado a través de la pasión por el juego que estaba en sus comienzos y necesitaba de la participación de todos. Si bien es una hipótesis, en el fondo el origen tiene que haber sido compartir una copa entre amigos después de haber luchado lealmente en el campo de juego. El tercer tiempo entonces, interesa a gente que comparte y participa de este juego, y lo vive como medio para ser mejor persona, gente que le interesa al otro. Así de simple.
...Es decir, el tercer tiempo es un lugar de encuentro, de gente de rugby. Un medio para relacionarse y divertirse, que al igual que el juego, se enseña, se aprende y se educa desde infantiles, y se sostiene desde el plantel superior y hasta los veteranos.
De forma tal que la actitud del jugador en el tercer tiempo debe ser:
Llegar temprano
Servir a su rival antes que a sí mismo
Atender a todos
Poner onda y buen rollo
Estar a disposición de las necesidades de todos
Irse lo más tarde posible
Indudablemente esto es aplicable tanto al jugador como al entrenador, siendo importante que el entrenador no solo lo predique sino también lo practique.

Fuente:
http://ovalados.blogspot.com/2009/06/articulo-acercado-por-alcides-borelli.html

miércoles, 6 de mayo de 2009

Entrenamiento de juveniles

El juego moderno.

El resultado de los análisis obtenidos basados del estudio de un determinado número de partidos visualizados, nos indica que el factor clave del rendimiento de un equipo, es el adecuado uso de la posesión, antes que la cantidad de posesión.
El equipo debe conseguir efectividad en el juego, para asegurar así la compleja serie de secuencias que se producen en el mismo, cualquiera sea el origen de la posesión.
La mayoría de los puntos son marcados desde las fases de fijación (formaciones móviles ruck o maul), con balones recuperados produciendo contraataque o perforando a la defensa desde la 2da o 3ra fase de juego siguiendo movimientos preestablecidos, que desde las fases de lanzamiento (scrum y line out.), porque la defensa está mas organizada en estas últimas.
Siendo más agudo surge de este análisis lo siguiente:
En un alto porcentaje está comprobado que el equipo que gana el juego emplea menos situaciones de maul /rucks, pero cuando estas situaciones aparecen, estos equipos producen una transformación de las mismas con extrema perfección y rapidez.
El kick en ataque puede ser muy efectivo si el balón es recuperado después del kick, ya que la posibilidad de marcar un try se aproxima a un 90% de los casos.
Este análisis sugiere que la primera preocupación de los entrenadores es hacer a los jugadores tan efectivos como sea posible para que puedan desorganizar a la defensa. Para hacer esto, los jugadores necesitan entender el juego de movimiento a fin de que ellos puedan entonces entender las distintas situaciones que integran ese movimiento.
El objetivo es realizar continuidad en el juego, gracias a la capacidad de los jugadores en jugar de una manera coherente, conectando el juego de lo forwards con los backs y viceversa, entonces esto es esencial para practicar en las áreas del mejoramiento de la táctica del juego y los procesos de toma de decisiones de todos los jugadores. Esta es una de las maneras de entender la lógica del juego conectada por las acciones individuales de los jugadores dentro de las circunstancias del juego, entonces, se necesitan producir jugadores que adapten su juego a la realidad de la oposición, con destrezas, la cual permita a ellos asumir algún rol en ataque como en defensa, esto sucede en las fases de fijación, donde cada jugador revierte su posición en el equipo, y por lo tanto debe ejecutar adecuadamente sus gestos.
Con este fundamento, los jugadores estarán capacitados para ejecutar desde todas las situaciones del juego tanto para romper el juego desde el inicio de las formaciones fijas (line/scrum), ruck o maul, o de situación de tackle, en ataque o en defensa. Los forwards deben primero jugar de forwards, pero también deben manejar y correr como los backs; inversamente los backs deben también manejarse dentro de la oposición como los forwards y garantizar ganar y mantener la posesión, este análisis del jugador se denomina polivalencia técnica.

El rugby moderno
Este es un concepto difícil de manejar ya que el mismo se renueva cada tres o cuatro años y con el tiempo, va a serlo más rápidamente, por eso nuestro desafío es cómo hacer para tener mejores jugadores que estén en grado de adaptarse a dichos cambios. El Rugby es un juego de ataque pero también es un juego de defensa y la tendencia hoy en día es decir, hoy trabajamos el ataque o trabajamos la defensa pero en realidad las trabajamos las dos al mismo tiempo. El Rugby es un juego de ataque y de defensa y cuando alguien tiene la pelota actúa sobre la defensa y la defensa reacciona respecto al atacante si cortamos el juego en dos durante los entrenamientos, vamos a cortar la complejidad del mismo y sólo tendremos el partido del fin semana para encontrar nuevamente esa complejidad. Por eso se tiene que hablar del juego en toda su totalidad; para esto tenemos que hablar de las reglas que comprenden a los jugadores, al conjunto de ellos y a sus comportamientos que son diferentes a medida que las reglas evolucionan. Como ejemplo tenemos la regla del line out que ha cambiado completamente el juego del rugby. El rugby actual es completamente diferente al que hemos jugado nosotros y ya los jugadores no se rigen por los números que llevan en la espalda sino por el espacio que ocupan. Hoy en día las reglas han traído mucho movimiento y desplazamiento de los jugadores y de la pelota y por consecuencia mayores detenciones temporarias del juego, tackles y reagrupamientos. El Rugby actual podemos decir que es movimientos más puntos de fijación; esto nos demuestra que las fases de movimiento son cada vez más importantes, y que ocupan la mayor parte del tiempo de juego. Este movimiento puede ser tanto con las manos como con el pie y nuestros entrenamientos deben estar orientados a ocupar el mayor tiempo en este aspecto del juego.
Cuando se habla de la progresión de la enseñanza del jugador debutante al jugador de alto nivel, nuestra estrategia de enseñanza debe ser desde las fases dinámicas hacia las fases estáticas. Con esto no queremos decir que las formaciones fijas no sean importantes, pero si consideramos imprescindible que lo primero tienen que saber los jugadores es accionar y reaccionar dentro del juego manejando todos los principios del mismo que son, como todos sabemos:

1º AVANZAR, sin el cual no podríamos realizar nada y

2º UTILIDAD, que es cuando el jugador sabe que hacer cuando esta sobre la pelota, en la proximidad de la misma y lejos de ella logrando la mayor eficacia posible.

Actualmente el juego de movimiento no se caracteriza solamente por el juego de pases o juego con el pie sino también por muchas detenciones a partir de los tackles y por confrontaciones individuales (1 vs.1) que son muy numerosas y generan obligaciones en los jugadores. Es decir, en cada tackle se presentan dos opciones; una la conservación de la pelota y la otra es la pérdida. En el caso de que la conserve el jugador se le presentarán distintas opciones de juego, si la pelota es liberada rápidamente el jugador podrá decidir en que sentido juega la pelota o si quiere avanzar en el eje profundo y los encadenamientos del juego se darán en forma dinámica. En cambio si la pelota es liberada lentamente la defensa tiene todo el tiempo para reubicarse y en definitiva es la misma situación que encontramos cuando iniciamos el juego de una formación fija. En el rugby moderno se busca liberar la pelota rápidamente a condición de que estemos organizados colectivamente para poder explotar esa situación. Hoy en día el número de tackles es muy grande y no se están usando las reglas correctamente o por lo menos con el espíritu en que están concebidas, que es la de evitar los tackles y de jugar las pelotas por el suelo. Los jugadores de alto nivel apenas toman la pelota van contra el primer marcador que encuentran enfrente. Debemos exigir a los jugadores más jóvenes que están preparándose para el primer nivel, que no vayan contra los muros sino que utilicen las puertas; otra figura interesante para graficar esto es que no vayan a chocar contra el tronco de un árbol ya que es más fácil pasar a través de las ramas. El juego es de una gran confrontación, pero las defensas se ubican a todo lo ancho de la cancha y no dejan mucho espacio para penetrarlas, pero tenemos que considerar que esto se produce por que los atacantes se organizan mal para penetrarlas; nuestro objetivo será desorganizarlas y una vez echo esto debemos penetrarlas y tratar de mantener esta desorganización a medida que vamos atacando. Pero para esto debemos jugar de pie y no ir al suelo, donde el jugador debe comprender que si va al suelo está penalizando tanto a su equipo como a él mismo. Los debemos convencer que deben tratar por todos los medios de jugar mediante pases por arriba y para que se den cuenta de esto se deben entrenar con muchos ejercicios con oposición.
El entrenamiento con oposición no debe ser mediante una oposición por compromiso. se les debe pedir a los jugadores que trabajen inteligentemente respetando las consignas planteadas, de manera tal que el trabajo realizado sirva para desarrollar el juego de ellos mismos. El entrenamiento con oposición no debe ser mediante una oposición estúpida. Le pediremos a los jugadores que trabajen inteligentemente respetando las consignas planteadas, de manera tal que el trabajo realizado sirva para desarrollar el juego de ellos mismos. Si entrenamos sin oposición, tenemos que tener en claro que debe ser para desarrollar la táctica individual en función de la organización colectiva. Pero si queremos trabajar la inteligencia en el juego, sólo podremos hacerlo mediante la oposición; esto es tan importante para el jugador debutante como para el jugador de alto nivel.





Particularidades atribuibles al crecimiento durante la adolescencia (15 a 19 años)

El entrenamiento de los adolescentes exige ciertamente un proceso sistemàtico a largo plazo, pero los objetivos, los contenidos y los procedimientos de entrenamiento difieren en muchos aspectos de los convenientes para los adultos. Los problemas de adaptación a la edad y al nivel de desarrollo así como las proyeccciones a largo plazo, deben ser una preocupación constante. Una de las razones escenciales de la tesis según la cual “el entrenamiento del adolescente no es una reducción a la de los adultos”, viene dada por el hecho de que el adolescente, al revés del adulto, se halla todavía en período de crecimiento y su organismo sufre un gran número de transformaciones físicas, psíquicas y psicosociales que imponen límites a la capacidad de entrenamiento, si no se respetara esta situación natural se corre el riesgo de cometer errores que pueden perjudicar al adolescente en su crecimiento, dejando secuelas irremediables en la adultéz.
Otro problema que plantea el crecimiento es el hecho de que los adolescentes no crecen en forma continua, sino por estirones (saltos).
La velocidad de crecimiento disminuye constantemente hasta la edad adulta. La excepción esta constituida por una aceleración pasajera del crecimiento en el período de pubertad. Que en los adolescentes se sitúa entre los 13 y 15 años.
Sin embargo se puede comprobar que los segmentos corporales, considerados aisladamente, sufren su estirón de crecimiento en momentos diferentes: los pies y las manos alcanzan su talla adulta antes que las piernas y los antebrazos, y éstos, a su vez, la alcanzan más rapidamente que los muslos y los brazos. A este fenómeno se le denomina regularidad de crecimiento centrípeto.
La ley de “Marck-Jansen” establece que la sensibilidad de los tejidos es proporcional a la velocidad del crecimiento. Así pues el adolescente está más expuesto a los riesgos de lesiones por cargas de entrenamiento antifisiológicas que el adulto, sobre todo en el momento del estirón de crecimiento de la pubertad, asociado a un considerable peligro de sobrecarga ortopédica. Sin embargo, es preciso tener en cuenta que la tolerancia a una determinada carga de entrenamiento puede variar de un sujeto a otro, igualdad de edad cronológica y biológica.
La capacidad para tolerar una carga individual por parte de los huesos, los cartílagos, los tendones y los ligamentos constituye un factor limitativo en el entrenamiento del adolescente. Las estructuras del aparato motor pasivo están en pleno crecimiento y todavía no tienen la resisitencia que poseen los adultos.
Consideramos las siguientes particularidades:
• Los huesos son más flexibles debido a la mayor proporción de materiales orgánicos, relativamente blandos, que por su resistencia a la flexión y a la presión es menor que la del adulto, lo que limita la capacidad del conjunto del sistema óseo para soportar cargas elevadas de trabajo en el entrenamiento.
• Los tejidos de los tendones y ligamentos no son todavía bastante resistentes a la tracción, pues su estructura miscelar está poco marcada (las micelas forman estructuras análogas a redes cristalinas) y una gran mayoría de su sustancia intercelular no es aún bastante resistente a la tracción.
En conjunto se comprueba que el entrenamiento aplicado en un período favorable del crecimiento, que solicita la totalidad del aparato motor pasivo de múltiples maneras no estereotipadas, ofrece un estímulo apropiado para el crecimiento, así como la mejora de las estructuras. Por el contrario, cargas de trabajo estereotipadas máximas, o ejecutadas sin preparación del organismo durante el curso del crecimiento, pueden provocar a corto plazo (lesiones con demora) la destrucción de los tejidos implicados.
En este contexto, es preciso mencionar además que las estructuras del aparato motor pasivo del adolescente se adaptan a sobrecargas adecuadas en sentido bio-positivo, pero que la velocidad de dicha adaptación no es comparable a la del aparato motor activo: mientras que el músculo, sólo una semana después del estímulo de entrenamiento, se pueden observar modificaciones funcionales y morfológicas, no se observa ninguna con relación a los huesos, cartílagos, tendones y ligamentos. Estos cambios no son evidentes hasta después de varias semanas de entrenamiento. Esta lentitud de adaptación, asociada a una sensibilidad particular a las sobrecargas del organismo, por el hecho del crecimiento, exige una progresión rigurosa en el entrenamiento de los adolescentes, con el fin de asegurar a las estructuras de soporte pasivo del movimiento un lapso suficiente de tiempo de adaptación, evitando sobrepasar los límites que puede soportar el organismo y los accidentes que son su consecuencia.
Teniendo en cuenta que la recuperación del aparato motor pasivo es mucho más lento y que, si las cargas de entrenamiento intervienen demasiado pronto, pueden conducir a una recuperación incompleta, con el consiguiente aumento de riesgo de problemas para las estructuras afectadas.
Desde el punto de vista ortopédico cabe destacar las siguientes recomendaciones:
1. Tiempo de recuperación suficiente despues de un entrenamiento de fuerza muscular.
2. No alterar cargas bruscas sobre un organismo no preparado.
3. No realizar ejercicioscon barra sobre los hombros o cualquier otro aparato con carga vertical sobre la columna vertebral, antes o durante el estirón de crecimiento debido a la pubertad. En esta edad es suficiente el propio peso del cuerpo.
4. No utilizar cargas estereotipadas: la suma de las cargas, cuando son unilaterales, pueden crear lesiones a una parte del aparato motor, hipotecando de este modo el conjunto del sistema funcional.
5. No utilizar cargas estáticas de duración excesiva; las presiones alternas son favorables al cartílago articular y al cartílago fibroso de los discos entre las vértebras.

Las cargas estáticas deterioran la irrigación sanguinea, las cargas dinámicas las mejoran. Por esta razón, los ejercicios dinámicos de fuerza deben ser preferidos a los ejercicios estáticos, sin restricción.
Poco antes de la primera fase de la pubertad, la testosterona aumenta sensiblemente en los chicos. Debido a este fuerte crecimiento del índice hormonal, que también tiene por consecuencia otras transformaciones hormonales, se manifiesta un dimorfismo sexual, es decir, una diferencia entre los factores físicos del rendimiento, o incluso de las medidas antropométricas entre chicos y chicas. En los adolescentes, lo que es evidente sobre todo es el aumento de la masa muscular, que pasa del 27 al 40% durante la pubertad. Paralelamente, la testosterona produce un incremento de la capacidad anaeróbica.
Este período de la adolescencia que comprende desde los 15 a los 19 años de edad, marca el final de una evolución que, parte de la infancia y termina en la época adulta. Se caracteriza por una ralentización de la evolución de todos los parámetros del crecimiento del desarrollo. El rápido crecimiento en altura se ve reemplazado por un crecimiento más marcado en anchura. Se armonizan las proporciones y permiten que mejoren las facultades de coordinación. El aumento de la fuerza y de las capacidades de almacenar y fijar esquemas gestuales, crean condiciones óptimas para la mejora de la capacidad de rendimiento. Dado que, en la adolescencia, la condición física y la coordinación pueden aprenderse paralelamente con intensidad máxima, este período representa una nueva fase de mejora del rendimiento motor. Se aprenden mas rapidamente y se retienen mejor los movimientos más difíciles.
El equilibrio de las proporciones corporales, la estabilización psíquica, la elevación del nivel intelectual y una afinación de la capacidad de observación hacen que la adolescencia sea una edad de oro para el aprendizaje. El aumento de capacidad psicofísica para soportar mayores cargas de entrenamiento y la gran adaptabilidad del sistema nervioso central, típica de este período del crecimiento, permite sostener un entrenamiento voluminoso e intenso. Precisamente al final de la adolescencia se sitúa el período de rendimiento máximo para algunos deportes, lo que permite utilizar ya todos los contenidos y métodos de entrenamiento.
Como conclusión el entrenamiento del adolescente no es una reducción del entrenamiento del adulto.
Cada grupo de edad comporta sus particularidades y sus tareas didácticas específicas.
La propuesta de estímulos de entrenamiento y de situaciones de aprendizaje debe regularse en función de fases sensibles del desarrollo del individuo.
En la fase de la prepubertad es precisamente buscar, ante todo, la mejora de las facultades de coordinación y la extensión del repertorio de gestos, mientras que en la pubertad se deberá privilegiar el desarrollo de la condición física. Sin embargo, hay que indicar que la coordinación (técnica) y la condición física deben desarrollarse paralelamente, teniendo siempre presente que puede haber predominio de una u otra según los objetivos del entrenamiento.

Adolescencia: momento en la constitución psíquica de un sujeto.
Louise J. Kaplan, en Adolescencia, El adiós a la infancia, dice:
“Ciertas nociones sobre la adolescencia la presentan meramente como una edad dificil, una época caracterizada por un afán rebelde de destrucción o bien una transición dolorosa entre la infancia y la adultez. Ultimamente se ha puesto de moda considerarla como una invención social arbitraria, apenas digna de ser estudiada. Yo voy a sostener el punto de vista que de la lucha personal del adolescente por consolidar su sexualidad genital con la autoridad moral del orden social, significa un renacimiento de las aspiraciones culturales y morales de nuestra especie. Cada vez que una nueva generación de adolescentes se dispone a tomar las riendas del orden social, ello trae consigo nuevas esperanzas y nuevas posibilidades.
El crecimiento tanto físico como psíquico es violento, pues se trata de un pasaje un cambio de ropaje profundo; y en este punto es donde la agresividad, esa pasión tan ferviente se despierta porque el joven necesita afirmar su nueva identidad, su yo está dispuesto a pelearse para “crecer”, para sostener sus nuevos valores, ya que se produce una trasmutación del mundo infantil de valores a un mundo adulto de valores, en ese espacio ¿ dónde ubicar los suyos?, ya no es un niño pero tampoco un adulto. Entonces llega la confrontación, se plantean las diferencias de generación en casa y con lo instituido en la sociedad.
La agresividad es inherente a una energía psíquica, imposible de disolver pero sí de domesticar. Es por esto que se debe estar muy atento y saber comprender este proceso, para no juzgar al adolescente que está frente a nosotros y sí, estar a su lado para que no cometa errores que impidan su normal desarrollo como individuo en el camino a su identidad.
Es determinante crear un ambiente propicio para que el joven pueda responder a los cuestionamientos que se producen en esta edad tan crítica, se puede decir que el tema central de la adolescencia se basa en la búsqueda de la identidad, ya que aún se siente niño, se desvaloriza, no sabe quien es, ni que quiere, ni como relacionarse con el sexo opuesto, no reconoce su cuerpo, se siente inseguro. Estas situaciones son de cuidado y el adulto debe saberlas controlar ya que representa un referente importante en esta etapa de su vida.
En el adolescente conviven tendencias sumamente contradictorias: desde la inmovilidad más improductiva hasta la fertilidad prodigiosamente creativa; desde actitudes infantiles hasta conductas sensatas y moderadas.
Este es un período de rebeldía y reemplazará a su familia por un nuevo grupo de pertenencia, en el que podrá opinar sin sentirse criticado, buscará un ámbito para dedicarse en extremo, característica del adolescente para encontrar y desarrollar sus inquietudes. Esto último es relevante pues nos marca una oportunidad más que invalorable para encaminarlo en el deporte y poder desarrollar la formación de actitudes y valores.
Depende de nosotros los adultos, no pensar a los adolescentes como “adultos”, sencillamente no están capacitados para serlo.

Desde la concepción educativa del deporte, el eje que vertebra todo el proceso de enseñanza-aprendizaje es el adolescente y no el deporte, es decir, no se trata tanto de aproximar el adolescente al contenido del deporte, en el sentido que dicho sujeto adquiera el dominio en unas técnicas y destrezas específicas como de acercar el deporte al joven, en el sentido que el mismo joven vea favorecido su formación por medio de la práctica deportiva. No se trata de educar para el deporte, como si éste fuese el coronamiento de la educacón física, sino de educar a través del deporte.
Para los deporte colectivos, consideramos que la práctica debe entenderse como un contenido procedimental cuyo objetivo final es facilitar el desarrollo de diversas capacidades en los adolescentes. Desde el punto de vista de la E.F. dichas capacidades deben referirse, por un lado, a capacidades motrices y, por otro, a capacidades cognitivas, volitívas y actitudinales. Es decir, debemos garantizar el desarrollo de las aptitudes físico-motrices de los jóvenes conjuntamente con las capacidades cognitivas y afectivas que deben servir para la construcción del conocimiento. Es importante en éste sentido comprender que el aprendizaje de las acciones o habilidades deportivas no solo es un aprendizaje ejecutor, sino que debe entenderse como un aprendizaje cognitivo-motriz. El aprendizaje de las habilidades que necesitan en las tareas de cooperación-oposición, siempre requieren de una implicación cognitiva. Al respecto Famose (1992) citado por F. J. Castejón, comenta “cuando se adquiere una habilidad motora, no se aprende un movimiento, sino estrategias y normas que permiten generar el movimiento eficaz en una tarea dada”.

Reforzaremos lo dicho anteriormente con algunas consideraciones a tener en cuenta para tratar de ser más explícitos aún, en cuanto a que debemos entender que el crecimiento integral del joven se produce a tarvés de una importante serie de objetivos en la enseñanza-aprendizaje, que se deberán respetar en el tiempo y que resulta improductivo adelantarlos, como así también incentivarlos sin proseguir enriqueciéndolos y afianzándolos gradualmente. Por eso hay que recurrir a nuestro sentido común y comprender muy claramente que no debemos esperar un producto o resultado mediato, sino, tomar esta tensión de enseñar-aprender como un proceso, paciente y minucioso, con altos y bajos, lo importante para una evolución óptima es que el adulto reconozca los progresos y estancamientos del adolescente y encontrar él, o los métodos adecuados para ayudar al joven a solucionar desde lo socio-afectivo las situaciones traumáticas del juego y de su convivencia con la sociedad.
Ante esto podemos reconocer que la planificación es un elemento fundamental para organizar la tarea de los que están a cargo del dificil arte del enseñar-aprender, además funciona como elemento mediador entre la teoría y la práctica de la enseñanza, es importante para evitar esteriotipos, improvisaciones y tanteos, orientando el desempeño práctico en la situación real de enseñanza-aprendizaje. Por lo expuesto concluimos que de la pertinencia – significatividad – coherencia – riqueza de la propuesta del profesor o educador, dependerá la pertinencia – significatividad – coherencia – riqueza de los aprendizajes de los jugadores.


Objetivos que apuntan al desarrollo integral del jugador
en edad adolescente.

La siguiente es una propuesta de objetivos que tienen como fin desarrollar las potencialidades físicas y psicomotoras del adolescente y como fundamento pedagógico transformar y corregir los comportamienos y conductas sociales apuntando a formar un individuo sano, útil y un deportista de elite.

Desarrollar un espíritu deportivo.
Desarrollar un sentido de equipo.
Participar dentro del mismo en todas las facetas de la convivencia, con opinión y libertad.
Ser solidario con los demás, brindando colaboración para resolver situaciones del juego.
Tolerar y ser pacientes ante los errores de sus compañeros y propios, aprender de los mismos.
Interpretar las reglas fundamentales del juego, obtener ventajas de las mismas.
Respetarse a si mismo y al otro.
Aceptar y valorar su propio cuerpo, sus posibilidades y límites en la acción motriz.
Desarrollar una actitud agonista frente a la adversidad.
Reconocer y respetar su rol dentro y fuera del campo de juego.
Desarrollar un sentido de fidelidad hacia las consignas por cumplir, propias y la del conjunto.
Desarrollar un equilibrio mental para tomar decisiones del juego.
Reconocer actitudes y valores para aplicarlos al juego y a su relación con la sociedad.
Trabajar en un ámbito de optimismo.
Responsabilid para cumplir los compromisos asumidos.
Actuar con lealtad frente al oponente.
Controlar sus emociones y canalizar en forma positiva su agresividad.
Lograr plena confianza en la toma de decisiones.
Realizar gestos motores básicos.
Estructurar nociones temporo-espaciales; oponentes, compañeros, balón.
Interpretar las acciones de nuestros compañeros y oponentes.
Entrenar cualidades físicas básicas.
Desarrollar su inteligencia táctica, toma de decisiones.
Desarrollar los principios tácticos en ataque y en defensa.
Interpretar los principios básicos del juego
Desarrollar capacidades perceptivo-motrices, ubicación en el espacio.
Comprender el movimiento general del juego – penetración – desplegado – aéreo.
Razonar y accionar frente a la defensa, dentro de la defensa.
Interpretar los diferentes roles de acuerdo a la situación del juego.
Solucionar situaciones con ventaja numérica.
Desarrollar un sistema de comunicación motriz.
Entrenar gesto motor de las diferentes técnicas individuales.
Reconocer la seguridad como elemento para evitar accidentes.
Comprender conceptos estratégicos, análisis y lógica del juego.
Producir toma de decisiones adecuadas a través de su conducta motriz.
Desarrollar destrezas con otros objetos correspondientes a otros deportes (futball, basquet, volley, lucha etc.

A continuación se detallan objetivos específicos a partir de los 18 años (preferentemente), los cuales apuntarán a desarrollar un entrenamiento psicofísico, por el puesto que ocupa en el equipo. Se profundizarán las tácticas y estrategias desde las fases de fijación (ruck, maul) y lanzamiento (line, crum, salidas de 25 yardas, mitad de cancha, free-kicky penal).

Entrenar cualidades físicas básicas.
Entrenar destrezas individuales (por puesto), del juego desplegado, en el eje profundo y el juego aéreo.
Reconocer y aplicar las destrezas de su rol específico en el juego.
Realizar con efectividad las destrezas que no correspondan a su puesto específico.
Interpretar de manera eficiente su rol desde el Movimiento gral. del juego.
Interpretar de manera eficiente su rol desde las fases de Lanzamiento.
Interpretar de manera eficiente su rol desde las fases de Fijación.
Reconocer e implementar con eficiencia tácticas de defensa y ataque desde lo individual, lo colectivo parcial hasta lo colectivo total.
Conocer y aplicar las distintas estrategias de conjunto en ataque y en defensa.

Acerca de las estrategias....

Una de las fascetas más difíciles en el proceso de enseñanza-aprendizaje, es el de trabajar el “como” producimos las actividades adecuadas para que nuestros jugadores logren un determinado aprendizaje. Los métodos ó estrategias metodológicas son los recursos que se utilizarán para transmitir los contenidos y alcanzar los objetivos propuestos en el año o en un período más extenso de tiempo.
Estas estrategias se basarán desde cada una de las circunstancias que se desarrollan en un partido, movimiento general del juego, las fases de fijación (ruck y maul), y las fases de lanzamiento (line, scrum, salidas, penal, free-kick), es importante entender que la progresión de la enseñanza del jugador en la primera parte de la adolescencia por sus características psicofísicas y sociales es de fomentar el movimiento general y promover la enseñanza del juego desde las fases de fijación, o sea ruck y maul porque en ellas se destacan la toma de decisiones y la importante tarea de estructurar nociones temporo-espaciales, interpretando las acciones de sus compañeros y oponentes desarrollando un sistema de comunicación motríz que potencie la inteligencia táctica del jugador.
En el caso de las fases de lanzamiento, scrum, line-out, las salidas, penal y free kick, la importancia de la enseñanza de las mismas pasa mas que nada por el concepto de la seguridad, (a través del desarrollo de las técnicas de las formaciones), en ocaciones observamos que se entrena el scrum a los 15 o 16 años media hora o quizás más por práctica, empujando a su vez un peso exhorbitado para dicha edad, en todo caso apuntemos la práctica de las fases de lanzamiento principalmente el line y el scrum con conocimientos básicos desde la aplicación de las reglas a algunas situaciones tácticas para que el jugador obtenga los medios necesarios para producir variantes en el juego, desde el punto de vista de la defensa y el ataque. Es importante reconocer el nivel de juego entrenable de acuerdo a las edades y posibilidades de los jóvenes. El entrenamiento del adolescente no es una reducción del entrenamiento del adulto.
El rugby es uno de los juegos más exigentes en cuanto a satisfacer las necesidades que produce la incertidumbre del juego en el jugador, está en nosotros producir y proporcionar las herramientas necesarias para que los jóvenes puedan resolver las situaciones traumáticas que emanan del propio juego, para ello es esencial fomentar todo tipo de destrezas para que sean capaz de realizar gestos motores adecuados para resolver situaciones.
Las destrezas se adquieren a través de un proceso y no un resultado, no tienen un tiempo determinado, es una gimnasia infinita que debe realizarse y refinarse durante toda la vida útil del deportista, las destrezas motoras tienen la particularidad que no se adquieren practicándolas con oposición, este proceso tiene que ver con situaciones intrínsecas en una primera instancia del propio jugador, observación, acción, evaluación y reacción, (sistema de retroalimentación), se trata con esto de estructurar los sistemas motores.
Muy distinto es el tema del incremento de la inteligencia táctica del jugador, la práctica con oposición es el principio fundamental para que el adolescente potencie el entendimiento del juego y el perfeccionamiento en la toma de decisiones, extendiéndose desde lo individual, hacia lo colectivo parcial hasta lograr lo colectivo total.

BIBLIOGRAFÍA

“Entrenamiento óptimo”, como lograr el máximo rendimiento.
Jurgen Welneck. Ediciones Hispano Europea S.A., Edición 1998.

Diseño Curricular Jurisdiccional, Pcia de Santa Fe, Contenidos Básicos Comunes.
Educación Física 3er. Ciclo E.G.B.

Los Deportes Colectivos: Acercamiento al planeamiento educativo de los deportes por equipo. Prof. Rafael López León.

Revista Novedades Educativas
Editora Kaplan.

Comentario de Pierre Villepreux

Notas y apuntes personales.